JENN ESTUVO AQUÍ SEXY
El resto del día fue estupendo.
El resto del día fue estupendo.
Después de la pelea de John habíamos ido a tomar uno tragos a un bar cercano Jenna y el bailaron hasta no poder, mientras que Robert, Liza y yo nos burlábamos de lo estúpidos que se veían bailando ebrios, Cárter el novio de Liza se encontró con nosotros en el bar pero se fue rápido llevándose con el a Liza, quería un poco de tiempo juntos.
Robert fue el único que realmente no bebió demasiado así que se convirtió en el conductor asignado, el departamento de los chicos estaba cerca, Jenn que estaba mas ebria que nada pidió que la dejaran hay fingiendo nauseas, John regresaría al departamento con Robert pero cuando ella bajo le indico a John que la siguiera, al final termino quedándose con ella, por lo que Robert y yo terminamos solos.
El viaje al instituto duraba alrededor de una hora desde el departamento de Jenn y moría de sueño, mis parpados estaban tan pesados que parecían pesar diez toneladas. Estaba agradecida de haber tomado la siesta en la tarde, si no hubiera sido por que dormí no hubiera logrado mantener su ritmo. A Cada segundo mis ojos se volvían más pesados, todo comenzaba a ponerse difuso, a puras penas lograba mantener abiertos los ojos durante un minuto
- duérmete, te despertare cuando lleguemos – dijo Robert notando que mis parpados se negaban a mantenerse abiertos, me reí y negué.
- seria la tercera cosa vergonzosa que hago hoy frete a ti- respondí mirándolo con una sonrisa el me miraba también sus hermoso ojos brillaban de la manera en que lo habían hecho cuando me puse su chaqueta, aun la traía puesta, eso me izo feliz y por primera ves, en dos años, deje que esa sensación me llenara y se sintió estupendo. Mis ojos volvieron a serrarse.
- si lo piensas bien ya es sábado Bells- me recordó con tono suave. No necesitaba abrir los ojos para saber que su gran sonrisa arrogante iluminaria su rostro, rostro al que comenzaba acostumbrarme.
Sonreí en mis adentros, o eso esperaba, Demonios el me había puesto un apodo, Bells repetí en mi mente, sonaba tan malditamente dulce que causo una ola de calor me recorrió todo el cuerpo. Realmente no supe que responder, abrí mis ojos y dije lo primero que me vino a la mente.
- prometes no pintarme la cara- le pregunte con voz cansada, el se rió, no una risa simple, si no una sonora, divertida y encantadora carcajada.
- estas en un automóvil con un chico ebrio y lo único que te preocupa es que pinte tu cara- dijo con sarcasmo aun riendo, zona va tan malditamente bien.
- mi hermosa cara es lo único que tengo bebe- dije sonando cada ves mas cansada, el sonrió, no de una manera burlona o divertida sino de otra manera. Una manera que no pude identificar ya que el sueño nublaba mis sentidos.
Pensé en lo que le había dicho, recordé que en la última ocasión que Jenn y yo habíamos estado juntas y ebrias ella me escribió en la cara con marcador permanente JENN ESTUVO AQUÍ SEXY, la marca duro todo el verano y obviamente ella había sido totalmente inmadura al respecto.
- prometo no rayar tu rostros bebe- respondió divertido, pronunciando la palabra bebe con cariño, en cuanto el se quedo callado cerré mis ojos de nuevo, y me quede profundamente dormida con su rostro en mi mente y su aroma arrullándome.
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ROBERT
La luz del sol entraba por la ventana iluminando toda la habitación, un ruido metálico provenía de la cocina impidiendo que pudiera conciliar de nuevo el sueño, de mala gana me levante de la cama y me dirigí a la cocina con paso perezoso.
Cuando salí de mi habitación note que un delicioso aroma se percibía en el pasillo, huevos fritos y tocino pensé identificando el olor. Mientras mas me acercaba pude escuchar una vos femenina cantando Wake Me Up de Avicii, por un momento pienso en que quizá Jenn a estado asistiendo a esas clases de canto a las que a jurado entrar por los últimos tres meses, aunque la voz es demasiado dulce y melodiosa como para que sea JENN, cuando llego a la cocina me doy cuenta que TENIA RAZÓN.
Vestida con un diminuto shorts de mezclilla y una camisa de los Raiders esta una chica de cabello azul aqua oscuro y suelto, una hermosa piel que parece brillar como la luna y un cuerpo por el que una diosa griega mataría por tener, sus piernas son kilométricas y bien formadas.
Es Bells.
Esta en mi cocina preparando panqueques huevos y tocino, sigue cantando y si que sabe cantar, su voz es dulce y melodiosa suave como la seda, pero no me a oído entrar a la cocina, me doy cuenta que tiene puestos sus auriculares dándome la espalda. Comienza a moverse al ritmo de la música, y lo se por que se escucha bien alto a pesar de los auriculares. De pronto se gira y la veo dar un pequeño salto al verme parado tres de ella.
- mierda me asustaste- se queja quitándose los auriculares, demonios se ve genial. La camisa deja ver su abdomen, el cual es plano y esta ligeramente marcado, lo que se ve malditamente sensual. También se puede ver un fragmento de lo que debe ser un tatuaje junto a su cadera izquierda, pero no puedo distinguir la figura, otra cosa malditamente sexy en ella. Sus pantalones cortos no dejan nada a la imaginación, están apretados y dejando ver sus muslos en todo su esplendor, como dije ella es toda sexualidad.
- eso pasa cuando asaltas una cocina ajena- bromeo pero ella no se da cuenta y se encoge de hombros en disculpa.
- Jenn le suplico a tu primo por que me trajera para hacer el desayuno- explica, girándose de vuelta al fuego para darle vuelta aun perfecto huevo frito, a caso no hay algo en lo que no sea perfecta.
- supongo que ya que ella es un asco para hacerlo te arrastro a ti- digo sentándome en un banco frente a la barra, ella asiente colocando el huevo frito en un plato junto a unos cuatro trozos de tocino.
- dime algo- pide girando se recargándose sobre la estufa peligrosamente cerca de la sartén - como demonios uso esa cosa- pregunta apuntando a la vieja cafetera.
- solo pulsa en botón rojo, Bells- digo divertido - ni siquiera sabes encender la cafetera- me burlo de ella alegremente.
Ella roda los ojos y hace lo que le dije, después de eso me entrega el plato en el que a colocada los huevos, pero algo no luce bien, pequeños puntos verdes, negros y café están sobre mi huevo.
- le echaste veneno a mi comida- me quejo frunciendo el seño - no podías esperar a ser abandonada en la cama después del sexo para odiarme- le pregunto con voz gruesa. Ella se ria un poco y niega, pero sus mejillas se han teñido ligeramente de rosa.
- eres demasiado odiable Rob- dice aun riendo. y hay esta de nuevo esa maldita molestia estomacal

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