lunes, 7 de septiembre de 2015

LA ELEGIDA #2

Capitulo 2

Al día siguiente el pueblo se reunió en la capilla.
-Mi hija ha desaparecido –exclamo Carlisle ante la comunidad.
-Tu hija se ha escapado porque no soportaba la vida en la comunidad –exclamo Aro furioso.
-Ella no escaparía nunca –reparo el señor Cullen –Fue a buscar agua al pozo y jamás volvió, algo malo le ha sucedido –susurro luego.
-Nadie va a buscarla, si desea volver será juzgada por su huida de la comunidad –explico Aro parado frente a un atril.
-¡Ella no ha huido! –exclamo Carlisle furioso.
-Si vuelves a gritar en mi templo serás expulsado –comento Aro señalándolo.
-Cálmate Carlisle, la encontraremos –susurro Charlie, padre de Bella.
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-Ella no habría escapado nunca –comento Rose mientras caminaba junto a sus ahora tres amigas.
-Algo le sucedió –exclamo Elena preocupada.
-Quizás los jóvenes de la ciudad le hicieron daño –exclamo Caroline.
-¡No seas estúpida Caroline! ¿Para qué o mejor dicho, porque le harían daño? –pregunto Rose furiosa.
-Porque son unos pecadores y quien sabe que hay en sus mentes podridas –susurro la joven católica.
-Ya basta, no peleen –exclamo Bella tomando a Rose del brazo.
-Ella es la que insinúa tonterías –exclamo Rose señalando a Caroline.
-Caroline vamos a casa –exclamo Bill, el padre de la joven.
-Si padre –respondió ella y se fue al lado de su madre Elizabeth, una mujer algo enferma de los nervios.
-Tenemos que buscar a Alice –susurro Bella mirando a Elena.
-Por la tarde nos reuniremos aquí mismo y saldremos en su búsqueda ¿entendido? –pregunto Elena mirando a sus amigas.
-Claro –respondió Rose.
-Estaré aquí –confirmo Bella.
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Mientras tanto Elena estaba almorzando en su casa.
-Alice no se ha escapado –susurro la joven mirando a su padre.
-Tú y tus amigas viven desafiando los límites de la comunidad Elena –exclamo Isobel, su malvada madrastra.
Elena la ignoro por completo y luego se levanto de la mesa.
-¿A dónde vas? –pregunto Isobel de mala gana.
-A dar una vuelta –exclamo la joven.
-Ten cuidado con cómo me hablas jovencita –exclamo la madrastra levantándose de la mesa.
-¡Ambas, ya basta! –exclamo Alaric furioso –Ve a dar una vuelta –le ordenó luego a Elena.
Elena asintió y salió furiosa golpeado la puerta de la entrada con fuerza.
-La odio, la odio con todo mi ser –exclamo mirando al cielo –¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste? –exclamo luego sollozando en el pasto.
-¿Elena? –pregunto Bella acercándose a ella –¿Qué sucedió?
-Isobel, ella me odia… Y yo a ella –explico la joven.
-Esa mujer es una tonta –comento Bella.
-Quisiera que mi madre estuviera aquí… No entiendo porque Dios la alejo de mi lado… No puedo entenderlo –susurro Elena con lágrimas en sus ojos.
-Yo tampoco entiendo amiga, es muy injusto –susurro Bella consolándola.
-¿Qué sucedió? –pregunto Rose acercándose.
-Isobel –exclamo Bella haciendo un gesto de desprecio.
-¡Otra vez esa bruja! –exclamo Rose furiosa.
-Ya está, no importa… Ahora tenemos que pensar en Alice –comento Elena levantándose.
-Tu ve al lago –dijo Bella señalando a Rose –Yo iré a la frontera de la ciudad, y tu Elena recorre el bosque donde se encuentra el pozo, según su padre allí fue donde se dirigía la última vez que la vio –comento luego la joven.
-¿Caroline no vendrá? –pregunto Rosalie.
-Obviamente no –susurro Bella y comenzó a alejarse.
Elena tomo el camino de tierra y luego se desvió hacia el bosque donde se encontraba el pozo principal y más cercano a la casa de Alice.
Rose camino hasta el lago donde vio por última vez a su amiga y se dispuso a revisaba entre las hojas caídas para ver si había algún indicio de Alice, si había vuelto por algo, o alguien…  Pocos minutos más tarde, escucho unos pasos…
-¿Quién está ahí?! –grito Rose asestada.
-Soy yo, Emmett –exclamo el joven castaño y musculoso.
-Hola –susurro ella pícaramente.
Obviamente Rose no tenía intenciones de llegar virgen al matrimonio y tampoco de seguir en la comunidad donde había nacido. Sus aspiraciones iban mas allá, sexo, alcohol, diversión, muchachos y descontrol, algo que en Hobart Bay no iba a encontrar jamás.
-¿Qué haces por aquí? –pregunto el joven de unos veintitantos.
-Busco a una amiga, Alice, se ha perdido –contesto Rose.
-¿Quieres darte un chapuzón? –pregunto Emmett quitándose la camisa.
-Mmmm… Claro –exclamo Rose quitándose el vestido.
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Bella había tomado el camino hacia la salida de Hobart Bay. Estaba a pocos metros de la ciudad principal llena de personas “pecadoras” tal como las llamaban en su comunidad. No debía acercarse demasiado, no estaba permitido, pero… ¿Y si Alice estaba allí? ¿Y si había escapado por algún muchacho?
La joven Swan tomo valor y se adentro en la “ciudad del pecado”. Camino un par de calles observando a las personas que vestían algo extravagantes, mientras ella utilizaba una especie de sotana blanca sin estilo y se sintió algo apartada y fuera de lugar. 
Llego hasta una comisaria y le pareció  una buena idea hablar con el oficial a cargo de la zona para ver si alguien había visto a Alice. 
Entro en la comisaria, y todas las miradas se posaron en ella.
-¿Qué necesita señorita? –pregunto un oficial.
-¿Podría hablar con el oficial a cargo? –pregunto ella incomoda.
-Señor Masen –exclamo el hombre tocando la puerta de una oficina.
-¿Qué sucede? –comento una voz masculina.
-Una joven de la comunidad de Hobart Bay esta aquí –susurro el hombre.
Todos sabían que ella no era de allí y que era de la comunidad religiosa de Hobart Bay.
-Dile que pase a mi oficina –susurro el oficial a cargo.
-El jefe la espera dentro –susurro el hombre mirando a Bella.
Bella asintió y luego avanzo hasta la puerta.
-Permiso –susurro ella al entrar.
-Pase –exclamo el hombre.
Al ingresar, Bella tenía la cabeza gacha, signo de sumisión y respeto hacia el oficial, cuando levanto su mirada noto que era aquel muchacho del lago, el que la había salvado, Edward…
-¡Edward! –exclamo ella atónita.
-Bella –respondió el sonriendo.
-Lamento interrumpirlo señor ¿Masen verdad?
-Edward para ti –respondio èl.
-Una amiga mía ha desaparecido y quería hacer una especie de denuncia, pero sin que se enteren los de mi comunidad, porque si saben que estuve aquí me expulsaran de la comunidad –explico la joven.
-Entiendo, ¿Quién desapareció? –pregunto Edward señalándole a Bella la silla delante de su escritorio.
Ella asintió y se sentó lista para contarle a Edward como había desaparecido Alice.
-¿Ella no escaparía de la comunidad? –pregunto Edward.
-No, nunca lo haría –explico Bella.
-Entonces algo pudo haberle pasado –comento el joven policía de veintisiete años, ojos grisáceos y cabello castaño claro.
-Si averigua algo me gustaría que me lo informara, yo debería volver a mi casa, se preocuparan por mi y tendré problemas –respondió Bella.
-Este es mi teléfono, puedes llamarme cuando necesites, si sabes algo de ella avísame y seguiré la pista con gusto, es mi trabajo –susurro Edward dándole una tarjeta con su número privado.
-Gracias señor Masen –comento ella tomando la tarjeta algo avergonzada.
-Dime Edward, por favor –suplico él y ella sonrió.

-Edward –comento Bella y se dirigió de vuelta a Hobart Bay, antes de que su padre la regañara por estar fuera de casa mucho tiempo.


 Escrito por: -AdmiRo

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