OMEN
Los sonidos de Londres me rodeaban al igual que sus olores pero sin duda alguna un olor destacaba en esta calle, el del café, aroma el cual provenía de la cafetería irónicamente llamada Caffè Scuro. Desde donde me encontraba podía escuchar el bullicio que reinaba en ese lugar y eso que estaba treinta pisos sobre este, claro que mi audición sobre humana tenía que ver con eso, podía escuchar el sonido de la cafetera encendida, la plática de una chica que claramente estaba obsesionada con su cabello, las risas y susurros de las chismosas de la cuadra además de una mujer hablando en italiano con un tono grueso, pero sobre todo escuchaba su voz. Nada me llamaba más la atención que oír el sonido de su voz, el escucharla era como disfrutar del sonido del mar o el murmullo del viento, sabes que es suave y paciente por el momento pero si se le da la oportunidad es capaz destruir el mundo entero.
Intentar encontrarla era aún más difícil que seguir al viento, me había seis años encontrarla la primera vez para que en el mas mínimo descuido se desapareciera, las siguientes tres ocasiones no fue diferente. Ella es como el agua, cuando la tienes en las manos se desliza entre tus dedos. Mas esta vez no sucederá, ella es mía y he descubierto la manera de mantenerla.
- ¿Vas a esperar todo el tiempo ahí? – se quejó alguien tras de mí. No necesitaba girarme para saber quién era esa molesta voz me había seguido durante siglos y la odiaba igual todos los días, jamás me acostumbraría a ella y ella jamás se alejaría de mí.
- ¿No tienes a nadie más a quién molestar? – pregunté sin dejar de mirar hacia la cafetería.
- Tal vez, pero tú eres el más interesante. – contestó con voz seductora acercándose para abrazarme por la espalda, pero me aleje dando un paso más allá del borde del edificio para caer en la acera frete a la cafetería.
La campana sonó al abrir la puerta anunciando mi entrada, algunas personas giraron su cabeza para ver quién entraba. Unas chicas sentadas en una mesa junto a la puerta sonrieron de una manera que seguramente creían seductora pero solo me provocaba pena. Caminé hasta la barra sin apartar mis ojos de ella, tenía seis años que no la miraba y si no fuera porque conozco todo de ella jamás me hubiera imaginado que la chica jeans ajustados y camisa verde esmeralda con su cabello atado en una cola alta de manera casual pero aun así pareciendo una ilusión digna de un cuento mítico, mas fue hasta que me miro de frente que la fantasía se quedó corta, ella no podía ser real.
- Hola Dara – dije sin pensarlo, como era de esperar el miedo y la confusión brillaron en sus ojos, fluyendo de ella en ondas.
-Com… como sabes mi nombre – preguntó con suavidad, mirándome como si fuera un bicho raro o un mono con tres ojos.
- Por esta cosa - mentí tocando la placa sobre su pecho. Dara miro donde estaba la placa y un suave suspiro salió de su boca.
- Perdón, no recodaba que la tenía puesta - se disculpó pero aun así ella no dejaba de verme como si fuera algún fenómeno y las ondas de confusión se convirtieron en ondas de desconfianza.
- ¿Un día estresante? – quise saber de repente curioso y su respuesta no ayudo con mi curiosidad, el asco que su delicado rostro reflejo me provoco unas repentinas ansias por golpear a alguien pero fue la sensación de suciedad que emanaba de ella me incitaba a tomarla, a protegerla como he querido hacerlo por años mas no era el momento indicado aun, no si quería llegar a tenerla permanentemente a mi lado.
- ¿Puedo servirte algo? – preguntó ignorando mi pregunta descaradamente.
- Un Brownie con nuez y un café negro sin crema, para llevar – respondí mirando como preparaba el café para después empacar un pequeño trozo de dulce Brownie. Sus movimientos eran tensos, sabía que sentía mi mirada sobre ella y el que le afectara me gustaba. Colocó todo en una bolsa de papel con el logo de la cafetería y me la entregó.
- Fue un gusto conocerte, Dara. - me despedí, dejando lo suficiente para pagar. Cuando me gire choque con una chica pequeña, me empujÓ con fuerza dejando salir un gruñido de su boca pero sus ojos se cruzaron con los míos con un oscuro brillo.
Supiera o no que ella es una TENEBRIS.
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