OJOS AZULES Y UNA DUCHA
* Bellary *
Durante las primera clases estuvimos separadas, solo concorde en una clase con John quien me dijo que estaría con nosotros durante el almuerzo. Cuando al fin sonó la campana para el almuerzo mi estomago parecía ser un ogro de tan fuerte que gruñía, John se había burlado de mi diciendo que me había comido a Sherek.
- también podría ser Fiona- dijo Jenna cunado nos sentamos en la misma mesa que el dia anterior.
- con el ruido que ase seguro es el burro- dijo una voz tras de mi. Me gire para ver quien era, Liza estaba parada con su bandeja vestía unos pantaloncillos cortos tipo mezclilla a cuadros combinado con un top rojo un guante de red sin dedos y unas botas de motociclistas, se veía genial.
- La invite a comer con nosotros- explico Jenn vagamente.
- estoy de acuerdo con Liza- aseguro John sonriente.
Liza sonrió entendiendo el mensaje de John, fue una bienvenida simple pero sin duda más cómoda que cualquier otra. Al terminar el almuerzo todos habíamos reído tanto que nos dolía el estomago, Liza había resultado ser tan divertida y amigable que parecía como si desde un principio hubiera estado con nosotros, aunque claro apenas han pasado diez días desde mi llegada.
Jenna estaba encantada con la idea de que Liza tuviera su mismo espíritu malévolo cuando se trataba de burlarse de mi y para mi fue un alivio tener a John para controlarlas a ambas, solo Dios sabe que seria de mi sin el. El resto de las clases fluyeron de esa manera cada ves me sentía mas cómoda con mi nuevo grupo de amigos, ahora todo era mas fácil, pero a pesar de que las cosas mejoraban rápidamente y mi mundo volvía a sentirse seguro, el miedo aparecía en las sombras.
Cada vez era mas fácil ser consciente de las cosas que podrían suceder si cometía un error, pero intentaba no pensar demasiado, eso era lo que me había llevado a quebrarme y eso no volvería a pasar, debía ser fuerte. Ellos lo merecían. Yo lo merecía. Yo lo necesitaba. Necesitaba creerlo.
La campana de sonó mire a mi alrededor y me afirme a mi misma, esta era mi nueva vida y no caería de nuevo, necesitaba aferrarme a esta vida. Necesitaba aferrarme a esto. Necesitaba mantener la mierda fuera de mí, la necesitaba lejos, muy lejos.
El resto de la semana fue igual, Jenna, Liza y John nos habíamos estado sentando juntos durante el almuerzo salvo cuando John tenia que entrenar durante este, esos días las chicas salíamos a comer algo fuera del instituto Liza y yo estudiábamos las tardes que Jenna salía con John o veíamos alguna película, cuando estaba Jenna nos maquillábamos y hablábamos sobre cosas sin sentido.
El viernes fue un dia agitado y el dormirme tarde comenzaba hacer estragos en mi, durante el almuerzo nos habíamos puesto de acuerdo para ir a ver a John pelear, quien lo diría. A pesar de que me negué Jenn insistió. Ella izo señas para que la siguiera a maquina por algo. - deja de ser una perra- había soltado cuando estuvimos lo suficientemente lejos para que el resto no escuchara.
- no estoy siendo una perra- le asegure- solo no quiero ir- agregue. Ella me fulmino con la mirada inconforme con mi respuesta.
- has estado hundida en ese mundo Bella y lo disfrutabas- me acuso - no me vengas con eso de que ya lo dejaste y que no te gusta eso, por que es mentira- dijo restregando su dedo en mi cara, Jenn es una persona caprichosa y si no consigue lo que quiere sacara toda la mierda que tenga para embarrar sobre ti hasta que consiga lo que quiera. No podía dejar que eso pasara tenia que dejarlo pasar.
Después de a ver dejado que mi caprichosa amiga ganara y estar de acuerdo en vernos en mi dormitorio a las siete ya que John se arreglaría en las duchas del gimnasio después del entrenamiento y Liza y yo vivíamos aquí, me dirigí a clases sin poder dejar de pensar en como me sentiría en volver a las peleas, me había asegurado de mantenerme lejos por un año, el volver significaba muchas cosas para mi y una a las que mas le temía era a los recuerdo. Mantenerme lejos había ayudado a ignorarlos entre mas tiempo me alejaba menos reales se volvían, ahora dejaría que me arrastraran a ellos y eso me ponía mal, me aterraba.
Al terminar las clases decidí dormir un poco la noche seria larga y necesitaba estar lo mas descansada y alerta posible, sabia que esto no era las vegas, aquí no luchaban para ganar millones, nadie era un asesino y no había grandes apostadores, aquí los chicos venían por algo de diversión y los competidores luchaban para pagar su departamento o para ser populares. Todo era diferente. Pero eso no me tranquilizaba había aprendido algo en los años que estuve con el, y eso fue nunca dar nada por sentado.
Cuando me desperté Liza estaba en su cama leyendo una revista su cabello castaño esparcido por toda su almohada, vestía unos jeans ajustados y un top negro.
- buenos días dormilona- dijo cuando me levante de la cama.
- que horas son- pregunte con voz somnolienta tomando una menta de mi cajón, odio el aroma de mi aliento cuando recién me despierto.
- solo diré que tarde - dijo- a mi solo me falta arreglarme el cabello- explico. Ella me enseño su móvil, en la pantalla marcaba las seis veintiocho.
- Demonios- maldecí tomando rápidamente una toalla, mi cepillo de dientes y un conjunto cómodo.
Salí corriendo rumbo a las duchas asegurándome de no tropezar, cuando llegue estaban vacías lo cual no me sorprendió, según Jenn las duchas estaban desiertas durante las tardes por que el agua caliente se agotaba y tenia razón.
Me bañe rápidamente, al terminar me envolví en la toalla y salí de la ducha para ir a los vestidores pero realmente no estaba mirando y choque con algo duro perdiendo el equilibrio, casi caigo pero alguien me tomo por la cintura antes de chocar con el piso, la toalla por poco y se deslizaba de mi pero me aferre a ella.
- estas bien- pregunto una voz, mi cuerpo se tenso por completo, No podía ser verdad.
Me aleje para poder verlo. Estaba parado frente a mi, tenia el cabello negro un tanto largo y despeinado, vestida una camiseta blanca sin mangas que se adhería a su musculoso pecho combinada con el ajustado pantalón del equipo de futbol americano, una toalla colgaba en su hombro derecho. Estaba un poco sudado, pero no de una manera desagradable sino al estilo de chico sexi, el sudor hacia resaltar su hermosa piel ligeramente broceaba, sus ojos gris azulado me miraban con sorpresa mientras las comisuras de sus labios se curvaban en una sonrisa torcida que dejaba ver un único hoyuelo, demonios era todo músculos y perfección.
- que haces aquí- pregunto sorprendido cuando no respondí su pregunta. Realmente estas preguntando eso, lo acuse mentalmente pero en ves de eso dije.
- son las duchas de chicas- explique agradecida de que mi voz no sonara mal, el sonrió aun mas y asintió.
- eso a quedado claro- dijo sonando divertido. Su voz causo una extraña sensación de calidez que recorrió todo mi cuerpo, esto no podía estar pasando.
- entonces tu que haces aquí- lo acuse enfatizando el TU- sueles venir a fisgonear con regularidad- agregue con tono cortante, fue hasta entonces que recordé que seguía envuelta en la toalla, una muy corta toalla, por favor no te ruborices.
-debo admitir que eso suena muy tentador- admitió con tono totalmente arrogante- pero lo que realmente pensaba era ducharme- dijo- este lugar suele estar vacío cuando termina el entrenamiento de hoy y nuestras duchas se llenan rápidamente- agrego.
- no pienses mal, me encanta lo que miro en este preciso momento - dijo tranquilo pero había una insinuación en su tono que causando que la calidez aumentara. Demonios contrólate, me ordene a mi misma, pero no obedecí.
- pero sigues aquí - le recordé sintiéndome un tanto expuesta ante el.
- como dije antes, me gusta lo que miro - recordó con una sonrisa maliciosa, sus ojos me recorrieron desde la cabeza a los pies, mi ritmo cardíaco se acelero su mirada se había sentido tan intima, como si realmente me estuviera acariciando con ella y por alguna razón estuve agradecida por haberme comido la menta, que mierda sucede conmigo de aquí a cuando soy tan fácil, perra estúpida.
- como sea - espete pasando junto a el su aroma llego a mi olía almizcle combinado con colonia y algo de tabaco, olía malditamente bien, justo antes de que serrara la puerta de lo vestidores el murmuro algo en voz tan baja que no pude entender, pero me izo sentir terriblemente bien. PERRA, PERRA, PERRA.
Cuando volví a la habitación me cepille rápidamente el cabello por un momento pensé en dejarlo suelto pero al final lo recogí en una cola de caballo alta, me maquille un poco y revise mi conjunto. Había escogido unos pantalones de cuero, una blusa corta de manga larga roja con la frase muere perra escrita con letras negras en el pecho y unos tacones rojos.
- linda- comento liza al mirar mi blusa. - deberías llevar una chaqueta- comento Liza tomando su sudadera AeroPostale negra y su bolso. Estuve de acuerdo con ella y tome mi chaqueta de cuero roja, cerré la puerta deseando sacarme de la mente al chico de ojos grises de la mente.
Robert * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Después de la practica el entrenador Colton me pidió quedarme unos momentos para CHARLAR, aunque yo realmente no estaba poniendo atención a sus palabras, ya que estaba muy ocupado preocupándome por que las duchas estarían llenas para cuando me dejara libre.
- Entendido - pregunto el entrenador con tono entusiasta, lo mire y asentí un tanto confundido pero el no debió notarlo porque dio unas palmadas a mi espalda y se fue tarareando alguna canción de los años 60. Pobre hombre es tan anticuado.
Para cuando llegue a las duchas estaban llenas, lo cual es algo lógico, ya que para un equipo de veintidós jugadores siete duchas no son suficientes, ni siquiera cuando nos metemos de pares, no pregunten. En vez de esperar al menos una media hora par poder darme una ducha, me dirigí a mi casillero para recoger mi ropa no sin antes quitarme la camisa y las hombreras para arrojarlas dentro, luego salí de hay. John paso a mi lado cuando salia, llevaba esa cara de idiota que pone cada vez que va a ver a su nueva chica Jel, Jey o Jess realmente no lo recuerdo.
- otra vez a la ducha de chicas -se burlo .
- es mejor que esperar a que esas nenas terminen de hacerse la manicura - me queje sin dejar de caminar, John rió pero siguió su camino.
Se preguntaran por que me dirijo a la ducha de las chicas, bueno se los explicare. Por algún motivo que desconozco las chicas rara vez se duchan durante la tarde, aunque tal vez podría deberse al agua fría como hielo. Esto deja libre las duchas y a mi de hacer fila durante al menos una hora.
Justo cuando estaba por meterme a la ducha una chica salio y choco contra mi, la sujete por la cintura para que no cayera mientras ella se aferraba a la diminuta toalla que la cubría, un ligero gruñido surgió de sus labios.
- estas bien - pregunte, ella se alejo rápidamente y me miro de arriba abajo, yo lo tome como un permiso para hacer lo mismo.
Su cabello mojada era de un azul oscuro y caía por sus hombros, su piel blanca como la luna resaltaba en contraste con el color de cabello y sus ojos color verde oscuro. DIOS MI QUE LABIOS carnoso y bien delineados. Era alta, unos quince centímetros abajo de mi metro ochenta y siete, delgada pero con una cuerpo digno de admirar todo el día y unas piernas que parecían nunca acabar. Demonios era simplemente preciosa.
- que haces aquí - pregunte sin pensar a lo que ella a respondió levantando una ceja con arrogancia.
- son las duchas de chicas - respondió inexpresiva. Se miraba tan sexy.
- eso a quedado claro - estuve de acuerdo, pensando en lo irónico que era todo.
- entonces TU que haces aquí - acoso cortante - sueles venir a fisgonear con regularidad- agrego secamente, pero debió recordar que estaba solo en una diminuta toalla por que sus mejillas se tiñeron ligeramente de rosa. Justo en ese momento algo comenzó a calentarse y no era por el clima, me reí para mis adentros.
-debo admitir que eso suena muy tentador- admití con tono totalmente arrogante- pero lo que realmente pensaba era ducharme- explique - este lugar suele estar vacío cuando termina el entrenamiento de hoy y nuestras duchas se llenan rápidamente- agregue. Arrugo ligeramente su nariz y se aferro de nuevo a la toalla, ¿ ella acaso pensó que no me gustaba lo que miraba?
- no pienses mal, me encanta lo que miro en este preciso momento - me apresure a asegurar, por que diablos me encantaba lo que miraba.
- pero sigues aquí - me recordó pareciendo algo cansada.
- como dije antes, me gusta lo que miro - insistí con una sonrisa maliciosa, me di el gusto de volver a mirarla con detenimiento, su cabello se movió un poco dejando ver una mariposa azul turquesa con negro que se posaba en su hombro, eso me calentó hasta la médula.
- como sea - bufo pasando a mi lado, su aroma a cítricos y algo como brisa me envolvió. me gire para verla, en su espalda había un camino de mariposas negras, azules y de ambos colores que hacian un camino a su hombre, el contraste con su piel hacia parecer que las mariposas eran reales.
- me pregunto hasta donde llegan esas mariposas - pensé en voz alta, esperando que ella no lo hubiera escuchado.

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