SOLO ALÉJATE
Capitulo 1
Capitulo 1
Los gritos que provienen tras la puerta son horribles, el dolor que estos esconden se filtran dentro de mi piel y se aferran a mis huesos. Quiero correr, pero no puedo; quiero llorar, pero las lágrimas no fluyen; quiero esconderme, pero no hay donde; quiero morir, pero no sucede. Mi pecho esta oprimido, temo el momento en que los gritos paren porque sé que cuando eso suceda Él vendrá por mí y no podré hacer nada para detenerlo. El sonido de un cuerpo cayendo al suelo es lo último que se escucha antes de que todo se zuma en un escalofriante silencio para ser roto por unas pisadas; uno, dos tres, cuatro, cinco pasos y silencio de nuevo.
Miro la perilla de la puerta esperando que de alguna manera mágica se vuelva de piedra y no se mueva para que no pueda entrar, pero aquí la magia no existe. Así, la perilla gira de manera perezosa antes de que Él aparezca bajo el marco de la puerta con su gélida sonrisa. Todo en mí se estremece bajo su mirada, mi estómago se revuelve con solo pensar en lo que viene ahora. Da un paso al frente quedando ella a la vista.
Está tirada en el suelo sus ojos azul celeste están puestos en mí, pero sé que no me ésta observa. El charco de sangre que la rodea se vuelve más grande no se mueve ni parpadea, no está viva.
Me despierto con el corazón latiendo con fuerza contra mi pecho, sudor corre por mi frente y tengo frío. Respiro hondo antes de barrer el lugar con la mirada. Las paredes blancas y los muebles elegantes son desconocidos pero el sentimiento de estar sucia es demasiado familiar, no necesito girar mi cabeza para saber que un extraño duerme a mi lado. Salgo de la cama y me visto asegurándome de ser lo más silenciosa posible, camino de puntillas hasta la puerto y salgo corriendo del departamento, mi oxidado Chevrolet me espera en el estacionamiento vacío.
El camino a casa no es tranquilo. Muero por llegar a casa para entrar en la ducha y tallar mi cuerpo hasta que sangre, pero ese momento parece no llegar. Mis manos sudan volviendo un poco difícil el aferrarme al volante. Una vez en casa tiro la ropa a la basura y entro a la ducha, el agua fría causa que el corazón se me detenga, en lo que la caliente tarda en salir para relajar mis músculos. Me aseguro de limpiar todo mi cuerpo para luego lavar tres veces el cabello. Justo cuando salgo de la ducha el despertador rojo que está en la mesa de noche junto a mi cama suena anunciando que son las seis de la mañana por lo tanto es hora de ir a trabajar, me visto de manera robótica sin siquiera pensar un poco en lo que estoy haciendo y conduzco a Caffè Scuro de la misma manera.
Caffè Scuro es una cafetería-bar italiana, tiene grandes ventanas polarizadas que van desde la mitad de la pared al techo. Las paredes, el piso y el techo son blancos. Las mesas y sillas altas son color café chocolate mientras que todos los electrodomésticos son de acero inoxidable, una larga barra de vidrio exhibe los delicioso postres y snacks que vendemos. Al entrar, Azure, mi jefa y la mujer más dulce del mundo, está esperándome con un capuchino de vainilla listo para mi acompañado de una sonrisa enorme.
- il mio piccolo Brunella – saludo en un italiano cantarín mientras me entregaba el capuchino usando esto de pretexto para tomar mi rostro en sus manos y besar cada una de mis mejillas - Come è andata la tua nottata – pregunto casualmente.
- Estuvo bien – mentí pero Azure no se lo tragó. Levantó una ceja a manera de pregunta, cuando no le respondí frunció el ceño y me arrojo un trapo viejo al mismo tiempo que me ponía el líquido para limpiar las mesas sobre la barra.
- opere Pinocchio – gruño antes de desaparecer en la cocina.
Limpie todas las mesas antes de que Kat llegara cantando a todo pulmón, Kat es una de esas personas parlanchinas de las que jamás te aburres pero tampoco la soportas. Es pequeña y delgada, tiene esa apariencia de hada rosa y el vocabulario de un marinero, tanto su forma de ser como la de vestir eran contradictorios por lo que no es de sorprender que justo en ese momento llevara un vestido floreado combinado con una chaqueta de cuero y botas de motociclista. Todo en ella es contradictorio voz suave actitud cruda, ojos tierno pero mirada dura, corazón noble actitud ruda, una total contradicción que la vuelve una persona entretenida.
- Greene llegaste temprano – preguntó – ¿Qué?, ¿El rubio sexy de ayer no te trató bien? – insinuó con una sonrisa pícara.
- No puedo creer que te haya dejado convencerme – murmure lo suficientemente alto para que solo ella escuchara. – no recuerdo nada de lo que pasó. -
- Oh, vamos, no fue tan malo. – dijo como si habernos emborrachado y drogado hasta el punto de la inconsciencia fuera tan normal como respirar.
- Mira Kat sabes que te quiero y todo, pero a la próxima invita a Lexy porque ya estoy fuera de eso. – le aseguré antes de dejarla en la barra.
- eso lo veremos el fin de semana - contradijo Azure salio justo en ese momento, cuando nos miro conversando sin hacer nada negó con la cabeza, Kat comenso a limpiar ignorando totalmente a nuestra jefa sabiendo que ella no aprobaba su pereza.
- Lei ti vizia - comento apuntando a Kat con su pulgar cuando creyó que ella no miraba para luego salir del café.
- ahora que dijo de mi - pregunto curiosa, a diferencia de mi ella no habla italiano a pesar de haber entrado al mismo curso de idiomas que yo, ella odiaba el italiano por lo que se concentro en el ingles.
- que eres una niña dulce - brome mientras le daba la vuelta al letrero de la entrada de cerrado a abierto.
- si claro, ella me odia - afirmo antes de desaparecer en la cocina para ver a Lían su querido hermano.
Tres horas después estaba repartiendo emparedados de salami y lattes a la mesa ocho cuando la campana de la puerta sonó anunciando la llegada de un cliente, Kat había ido a comprar cacao para los famosos moffins de cacao con nuez de Azure, por lo que me tocaba atenderlo. Me apresure para llegar a la barra antes de que Azure notara que había dejado solo coloque la bandeja bacía en su lugar y me gire, fue entonces cuando lo vi. Sus ojos color celeste con extrañas motas plateadas me apresaron cuando me miró haciendo que el mundo a mí alrededor se desvaneciera, jamás lo había visto en Caffè Scuro ni en ninguna otra parte, pero él estaba viéndome como si me conociera de toda la vida, el reconocimiento brillando en sus ojos.
- Hola Dara – dijo con una sonrisa perfecta. Mi corazón se detuvo, un escalofrio recorrió mi espina dorsal y algo dentro de mi gritó: ¡SÓLO ALÉJATE!
Este capitulo esta dedicado a Caat Lambdadelta por su ayuda incondicional y las letras correctas.
Gracias Caat besos <3
Está tirada en el suelo sus ojos azul celeste están puestos en mí, pero sé que no me ésta observa. El charco de sangre que la rodea se vuelve más grande no se mueve ni parpadea, no está viva.
Me despierto con el corazón latiendo con fuerza contra mi pecho, sudor corre por mi frente y tengo frío. Respiro hondo antes de barrer el lugar con la mirada. Las paredes blancas y los muebles elegantes son desconocidos pero el sentimiento de estar sucia es demasiado familiar, no necesito girar mi cabeza para saber que un extraño duerme a mi lado. Salgo de la cama y me visto asegurándome de ser lo más silenciosa posible, camino de puntillas hasta la puerto y salgo corriendo del departamento, mi oxidado Chevrolet me espera en el estacionamiento vacío.
El camino a casa no es tranquilo. Muero por llegar a casa para entrar en la ducha y tallar mi cuerpo hasta que sangre, pero ese momento parece no llegar. Mis manos sudan volviendo un poco difícil el aferrarme al volante. Una vez en casa tiro la ropa a la basura y entro a la ducha, el agua fría causa que el corazón se me detenga, en lo que la caliente tarda en salir para relajar mis músculos. Me aseguro de limpiar todo mi cuerpo para luego lavar tres veces el cabello. Justo cuando salgo de la ducha el despertador rojo que está en la mesa de noche junto a mi cama suena anunciando que son las seis de la mañana por lo tanto es hora de ir a trabajar, me visto de manera robótica sin siquiera pensar un poco en lo que estoy haciendo y conduzco a Caffè Scuro de la misma manera.
Caffè Scuro es una cafetería-bar italiana, tiene grandes ventanas polarizadas que van desde la mitad de la pared al techo. Las paredes, el piso y el techo son blancos. Las mesas y sillas altas son color café chocolate mientras que todos los electrodomésticos son de acero inoxidable, una larga barra de vidrio exhibe los delicioso postres y snacks que vendemos. Al entrar, Azure, mi jefa y la mujer más dulce del mundo, está esperándome con un capuchino de vainilla listo para mi acompañado de una sonrisa enorme.
- il mio piccolo Brunella – saludo en un italiano cantarín mientras me entregaba el capuchino usando esto de pretexto para tomar mi rostro en sus manos y besar cada una de mis mejillas - Come è andata la tua nottata – pregunto casualmente.
- Estuvo bien – mentí pero Azure no se lo tragó. Levantó una ceja a manera de pregunta, cuando no le respondí frunció el ceño y me arrojo un trapo viejo al mismo tiempo que me ponía el líquido para limpiar las mesas sobre la barra.
- opere Pinocchio – gruño antes de desaparecer en la cocina.
Limpie todas las mesas antes de que Kat llegara cantando a todo pulmón, Kat es una de esas personas parlanchinas de las que jamás te aburres pero tampoco la soportas. Es pequeña y delgada, tiene esa apariencia de hada rosa y el vocabulario de un marinero, tanto su forma de ser como la de vestir eran contradictorios por lo que no es de sorprender que justo en ese momento llevara un vestido floreado combinado con una chaqueta de cuero y botas de motociclista. Todo en ella es contradictorio voz suave actitud cruda, ojos tierno pero mirada dura, corazón noble actitud ruda, una total contradicción que la vuelve una persona entretenida.
- Greene llegaste temprano – preguntó – ¿Qué?, ¿El rubio sexy de ayer no te trató bien? – insinuó con una sonrisa pícara.
- No puedo creer que te haya dejado convencerme – murmure lo suficientemente alto para que solo ella escuchara. – no recuerdo nada de lo que pasó. -
- Oh, vamos, no fue tan malo. – dijo como si habernos emborrachado y drogado hasta el punto de la inconsciencia fuera tan normal como respirar.
- Mira Kat sabes que te quiero y todo, pero a la próxima invita a Lexy porque ya estoy fuera de eso. – le aseguré antes de dejarla en la barra.
- eso lo veremos el fin de semana - contradijo Azure salio justo en ese momento, cuando nos miro conversando sin hacer nada negó con la cabeza, Kat comenso a limpiar ignorando totalmente a nuestra jefa sabiendo que ella no aprobaba su pereza.
- Lei ti vizia - comento apuntando a Kat con su pulgar cuando creyó que ella no miraba para luego salir del café.
- ahora que dijo de mi - pregunto curiosa, a diferencia de mi ella no habla italiano a pesar de haber entrado al mismo curso de idiomas que yo, ella odiaba el italiano por lo que se concentro en el ingles.
- que eres una niña dulce - brome mientras le daba la vuelta al letrero de la entrada de cerrado a abierto.
- si claro, ella me odia - afirmo antes de desaparecer en la cocina para ver a Lían su querido hermano.
Tres horas después estaba repartiendo emparedados de salami y lattes a la mesa ocho cuando la campana de la puerta sonó anunciando la llegada de un cliente, Kat había ido a comprar cacao para los famosos moffins de cacao con nuez de Azure, por lo que me tocaba atenderlo. Me apresure para llegar a la barra antes de que Azure notara que había dejado solo coloque la bandeja bacía en su lugar y me gire, fue entonces cuando lo vi. Sus ojos color celeste con extrañas motas plateadas me apresaron cuando me miró haciendo que el mundo a mí alrededor se desvaneciera, jamás lo había visto en Caffè Scuro ni en ninguna otra parte, pero él estaba viéndome como si me conociera de toda la vida, el reconocimiento brillando en sus ojos.
- Hola Dara – dijo con una sonrisa perfecta. Mi corazón se detuvo, un escalofrio recorrió mi espina dorsal y algo dentro de mi gritó: ¡SÓLO ALÉJATE!
Este capitulo esta dedicado a Caat Lambdadelta por su ayuda incondicional y las letras correctas.
Gracias Caat besos <3

No hay comentarios.:
Publicar un comentario